Hoy fuimos directo al salón del segundo piso, donde ya estábamos todos los que no fuimos al viaje. Como sigo con muletas, tuve que subir por el ascensor, lo cual fue una experiencia algo solitaria pero práctica.
Nos dividieron en grupos para seguir trabajando con las mismas actividades del viaje. Por suerte, el trabajo en grupo lo hizo un poco más llevadero, y hasta hubo algunos momentos entretenidos. Aunque no pasó nada muy emocionante, el día se sintió menos largo que ayer.
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